
Hemisferio para la tristeza
La tristeza en una Mujer
ara, enseña,
comulga y esculpe
su perpetua geografía,
su infinito hemisferio
humeante y gris.
Sus Rutas acarreadoras
paren, descubren y arrecian
en el rostro meditado
de una mujer
continente y sacerdotisa,
Van y vienen,
vienen y van
en el Amazona nublado,
frondoso, selvático y ventoso
de una mujer
noche y lazo,
Mojan, sumergen y arrasan
en la mirada perdida
de una mujer
conjeturada y sola,
Y
duelen
y soban
y conduelen,
en el silencio escarpado,
sonoro y sobrecogedor
de una mujer penumbrosa y relampagueante,
poema, fosforescencia y luna.
La tristeza en una Mujer
ara, enseña,
comulga y esculpe
su perpetua geografía,
su infinito hemisferio
humeante y gris.
Sus Rutas acarreadoras
paren, descubren y arrecian
en el rostro meditado
de una mujer
continente y sacerdotisa,
Van y vienen,
vienen y van
en el Amazona nublado,
frondoso, selvático y ventoso
de una mujer
noche y lazo,
Mojan, sumergen y arrasan
en la mirada perdida
de una mujer
conjeturada y sola,
Y
duelen
y soban
y conduelen,
en el silencio escarpado,
sonoro y sobrecogedor
de una mujer penumbrosa y relampagueante,
poema, fosforescencia y luna.
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