Autorretrato
a Alexander Rosado Muñoz
Un loco hasta la cordura,
Un cuerdo hasta la locura duda de tanta certeza,
Rebusca, una y otra vez, febril e infatigable,
el objeto perdido en el armario del tiempo,
Entre el polvo de las intuiciones
y la ceniza de los recuerdos,
inventa y encuentra su séptimo sentido,
utilizando un tercer ojo, invisiblemente visible y reflexivo,
que lo apincela en Poeta Guerrero,
Mientras, se mira a un espejo roto y rompecabeza,
delatando a un alma en pena,
a un espíritu en tumulto, insatisfecho,
pero, también, pleno
en aliento de reciedumbre y algarabía,
Y excava, la luz y destapa, la luz,
Siempre, la luz, eternamente, la luz,
Con suspicacia, intensidad, prodigio y clarividencia.
Y aparece y reaparece
como el mejor de sus actos de magia,
Desmochando las ramas donde anida el místico arcano,
Rompiendo, a puro machetazo de pincel increíble,
las espinas enredadas e hincantes de la vida,
las serpientes enmarañadas
que forman y deforman la Hidra de la pena y la injusticia,
Y así, viendo más allá de su mirada que pinta,
Y pintando su mirada más allá de la pintura,
Espera por el momento crucial y más sublime
donde su corazón se detiene, abastecido de vida,
e irremediablemente, sereno y sabio.
a Alexander Rosado Muñoz
Un loco hasta la cordura,
Un cuerdo hasta la locura duda de tanta certeza,
Rebusca, una y otra vez, febril e infatigable,
el objeto perdido en el armario del tiempo,
Entre el polvo de las intuiciones
y la ceniza de los recuerdos,
inventa y encuentra su séptimo sentido,
utilizando un tercer ojo, invisiblemente visible y reflexivo,
que lo apincela en Poeta Guerrero,
Mientras, se mira a un espejo roto y rompecabeza,
delatando a un alma en pena,
a un espíritu en tumulto, insatisfecho,
pero, también, pleno
en aliento de reciedumbre y algarabía,
Y excava, la luz y destapa, la luz,
Siempre, la luz, eternamente, la luz,
Con suspicacia, intensidad, prodigio y clarividencia.
Y aparece y reaparece
como el mejor de sus actos de magia,
Desmochando las ramas donde anida el místico arcano,
Rompiendo, a puro machetazo de pincel increíble,
las espinas enredadas e hincantes de la vida,
las serpientes enmarañadas
que forman y deforman la Hidra de la pena y la injusticia,
Y así, viendo más allá de su mirada que pinta,
Y pintando su mirada más allá de la pintura,
Espera por el momento crucial y más sublime
donde su corazón se detiene, abastecido de vida,
e irremediablemente, sereno y sabio.






